viernes, 3 de febrero de 2017

La balada del café triste - Carson McCullers






Título original: The Ballad of the Sad Café
[Relato incluído en el libro El aliento del cielo]
Edición: Seix Barral (1ª edición, septiembre 2007)
Traducción: María Campuzano
Páginas: 330- 388
ISBN: 978-84-322-2820-9
Precio: Préstamo de la Biblioteca Pública Municipal
Calificación: 10/10

Lo que más me ha gustado: La voz narrativa en off, tan difícil de conseguir, que demuestra el dominio de Carson sobre la técnica narrativa y que, sumado al simbolismo que sobrevuela la historia, convierten este pequeño cuento en una obra redonda, casi perfecta.

Lo que menos me ha gustado: Nada. Podría buscarle pequeños detalles pero son tan minúsculos comparados con la grandeza de la novela que no merece la pena rebuscar entre las piedras cuando ya tenemos el diamante en la mano.
"El amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. (...) Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. (...) Y el amado puede presentarse bajo cualquier forma." (Pág. 349)

Carson denominó este cuento, el favorito de su padre, un «extraño cuento de hadas» y como tal tenemos que leerlo, sabiendo que estará lleno de metáforas que darán forma a la moraleja de la fábula: érase una vez un pequeño pueblo, perdido en el sur de Estados Unidos, viejo, sucio, polvoriento y silencioso; en ese pueblo hay una gran casa a medio pintar en un deplorable estado de abandono; en esa casa vive una horrible mujer que, si llegas en el momento exacto y tienes suerte, podrás ver asomada a una de las ventanas. Pero ese pueblo no siempre fue así, ya que hubo una época en la que sus habitantes fueron felices, se trataban con amabilidad y solidaridad y rebosaba vida.

Carson, con la maestría de un gran narrador de historias al calor de la lumbre, nos presenta primero ese pueblo, dándonos una visión del mismo a vista de pájaro, para luego hacer zoom en esa mujer y contarnos su historia, protagonizada, al igual que en Reflejos en un ojo dorado, por un triángulo amoroso. Por un lado está esa horrible mujer, Miss Amelia Evans, la antítesis de la feminidad: una giganta bizca, de ademanes bruscos, hábil para todo tipo de tareas manuales y agrícolas y asexual. A pesar de su extravagancia es querida y respetada por sus labores como doctora y su whisky destilado. [Jennifer Winterson en Espejismos, también presenta a la Mujer-Perro como la antítesis de la mujer estereotipada: una giganta masculina y autosuficiente. ¿Se inspiró Winterson en Miss Amelia?] Sólo hay en su biografía una nota discordante: su matrimonio con Marvin Macy, el alborotador del pueblo, que duró sólo diez días. El tercer elemento del triángulo es el jorobado Lymon Willis, quien viene a romper la monotonía tranquila del pueblo al presentarse como primo de Miss Amelia. 
"Pero parecía que Miss Amelia se había quedado sin voluntad; por primera vez en su vida no sabía qué camino tomar. Y, como suele ocurrir cuando se anda titubeando, hizo lo peor que podía hacer: tomar por varios caminos a la vez, unos en un sentido y otros en el sentido contrario". (Pág. 372)

La presencia de este triángulo amoroso tiene una reminiscencia biográfica. Cuando Carson escribe este relato corre el año 1941 y su marido mantiene una relación adúltera con David Diamond (compositor de música clásica). A su vez, ella no olvida a Annemarie Clarac-Schwarzenbach (a quien había dedicado Reflejos) al mismo tiempo que cae rendida a los pies de la escritora sureña Katherine Anne Porter. El amor que sintió por ésta fue tan desemesurado que Rodrigo Fresán nos cuenta que llegó a perseguirla hasta el ridículo e incluso a yacer ante la puerta de la horrorizada escritora, igual que en el relato hace Marvin con Miss Amelia y luego el jorobado con Marvin.

 "Cuando se ha vivido alguna vez con otra persona, es un tormento tener que vivir solos. El silencio de una habitación donde arde el fuego, cuando de pronto se para el tictac del reloj; las sombras obsesionantes de una casa vacía... Es preferible caer en manos de nuestro peor enemigo que enfrentarnos con él terrores de vivir a solas" (Pág. 378).

El leit motiv de este relato es la fuerza transformadora del amor. Si en un primer momento es el agresivo y sociópata Marvin Macy quien se rehabilita para conquistar a Miss Amelia, será después la propia Miss Amelia quien dulcifique su carácter tras la aparición del primo Lymon. Pero para que esta transformación perdure en el tiempo es preciso que el amor sea correspondido. Por ello, tanto Marvin Macy como Miss Amelia, tras ser humillados, no sólo vuelven a su estado anterior sino que éste se ve aún más agudizado porque han conocido lo que es la felicidad y se les ha escurrido entre los dedos.

"Pero no era sólo el calor, los adornos y la iluminación los que hacían al café tan precioso para el pueblo; había una razón más honda (...) relacionada con cierto orgullo que hasta entonces no se había conocido por aqui (...) porque para ir al café no era necesario pagar la cena, o un vaso de whisky. ¡Había refrescos embotellados por un níquel! (...) Y allí, por lo menos durante unas horas, podía uno olvidar aquel sentimiento hondo y amargo de no valer gran cosa en este mundo."(Pág. 373)
El propio pueblo se muestra a la vez como un cuarto personaje de esta historia y como una prolongación de Miss Amelia. Antes de la llegada del jorobado, el pueblo tiene una vida triste y aburrida, característica de los pueblos sureños de esa época: con su telar de algodón, su molino, sus tiendas de abastos y poca cosa más; como la propia vida de Miss Amelia. Pero, tras la llegada del jorobado y sucumbir Miss Amelia a la magia del amor, ésta convierte su almacén en un café donde todos los vecinos se reúnen y aprenden a comportarse civilizada y amablemente. Ríen, cotillean, beben, comen, juegan a las cartas, bailan. El pueblo es feliz, como la propia Miss Amelia. Sin embargo, tras la traición del jorobado, Miss Amelia vuelve a encerrarse en su mundo, cierra el café y con él desaparece la vida del pueblo. Pero éste no vuelve a su estado inicial sino que está aún peor que antes ya que ahora hecha de menos lo que ha vivido, lo que ha tenido.

 "Ésas son las cosas que ocurren cuando un hombre ha bebido el licor de Miss Amelia. Podrá sufrir, podrá consumirse de gozo; pero la verdad ha salido a la luz: ha calentado su alma y ha podido ver el mensaje eque estaba oculto en ella." (Pág. 336)

Respecto a la voz narrativa, Carson tiene dos virtudes que ayudan que el relato sea tan redondo. En primer lugar, el narrador no nos cuenta cómo es un personaje sino que hace actuar a ese personaje para que le veamos en acción y saquemos nuestras propias inducciones. En segundo lugar, Carson nos va adelantando acontecimientos de forma sucinta. Nos crea tensión, emoción, como el amante que sabe hacerse el interesante y no desvela todo en la primera cita para mantener el halo de misterio sobre su persona. "Así pues no olvidéis a ese Marvin Macy, porque va a representar un papel terrible al final de esta historia", nos avisa Carson en la pág. 356.
 "Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor. (...) Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es que, en el fondo, el convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón. (...) El amante fuerza la relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor." (Pág. 349)
El amante en esta balada triste siempre es despreciado, humillado, traicionado, mientras que el amado se permite los desaires y desprecios que, una vez los recibe al convertirse en amante, tanto le hace sufrir. Esta es una historia de amores no correspondidos, donde triunfa el mal, encarnado en Marvin, en un mundo en el que parece imposible que el amor sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Es un concepto cínico del mismo que se corresponde con la propia tendencia de Carson en la vida real a sentirse atraída por personas que no la corresponden.
"Pero los corazones de los niños son unos órganos delicados. Una entrada dura en la vida puede dejarles deformados de mil extrañas maneras. El corazón herido de un niño se encoge a veces de tal forma que se queda ya para siempre duro y áspero como el hueso de un melocotón. O, por el contrario, es un corazón que se ulcera y se hincha hasta volverse una carga penosa dentro del cuerpo, y cualquier roce lo oprime y lo hiere. " (Pág. 351)

Nada en este relato es casual. A fin de no ser exhaustiva mencionaré un par de ejemplos. En primer lugar, la referencia recurrente a los melocotoneros no es sólo porque pertenezcan al paisaje típico de Georgia, sino que la descripción de éstos va vinculada al estado de ánimo de Miss Amelia e incluso a la forma del corazón de Marvin.
 "Después de subir y bajar por la calle, ya no sabe uno qué hacer; en todo caso, puede uno llegarse hasta la carretera de Forks Falls para ver a la cuerda de presos" (Pág. 331).
Otro detalle que quizás se olvida con todo lo que va sucediendo en el relato es la referencia a la cuerda de presos. Si se nos ha olvidado no hay problema, porque Carson nos recuerda que no hay absolutamente nada que hacer en el pueblo salvo dar la vuelta a la alberca o patadas a un tronco podrido, aunque "también puede uno bajar a la carretera de Forks Falls a ver la cuerda de presos". (Pág. 387). Así cuando te encuentras de sopetón con el epígrafe "Los doce mortales" no podemos decir que Carson no nos haya avisado. Su reaparición es similar a una coda musical, no en vano la propia Carson estudió piano, admiraba a Beethoven y disfrutaba del blues sureño; incluso el propio relato se titula Balada. La coda es un elemento que se usa para que la pieza musical no acabe bruscamente, recurriendo bien a una repetición, bien a un conglomerado de notas para un final redondo de la pieza. "Los doce mortales" es la coda de la Balada del café triste: el pueblo está muerto, el amor fraternal ha huído de él. Pero no muy lejos ha habido siempre un grupo de hombres que actúan como una unidad, que a pesar de ser siete hombres negros y cinco blancos han superado las diferencias raciales para trabajar juntos y entonar una música que "ensancha el corazón, que estremece de éxtasis y temor a quien la escucha", que aportan una nota de belleza al desolador paisaje y que inspiran un poco de esperanza entre tanta desolación. Doce hombres capaces de sentir un amor como el que sintieron Miss Amelia, el jorobado y el pueblo entero, y que se vio roto por la llegada de Marvin. Doce hombres que también sienten la amenaza de que esa fraternidad se rompa algún día pero que mientras tanto permanecen unidos, encadenados, porque la vida sigue. Esa, al menos, es la interpretación que yo he llegado a darle. Lo ideal es que cada lector, llegado a ese punto, cierre el libro y se pregunte: ¿qué me está queriendo decir Carson con esto?

"Ésas son las cosas que ocurren cuando un hombre ha bebido el licor de Miss Amelia. Podrá sufrir, podrá consumirse de gozo; pero la verdad ha salido a la luz: ha calentado su alma y ha podido ver el mensaje que estaba oculto en ella" (Pág. 336)"

Y eso es lo mejor de Carson. No es moralizante. Es como si la propia Carson nos dijera: «bastante tengo yo con buscar mis propias respuestas. Encuentren ustedes las suyas».


En 1991 se hizo una adaptación cinematográfica de esta novela dirigida por Simon Callow y protagonizada por Vanessa Redgrave, Keith Carradine y Cork Hubbert.


Un apunte biográfico sobre la autora. Carson McCullers

Lula Carson McCullers nace el 19 de febrero de 1917 en Columbus, Georgia. En 1930 reniega de su primer nombre, Lula, y cambia también de profesora de piano, comenzando a recibir clases de Mary Tucker, cuyo esposo, Albert, acaba de ser destinado a la base militar de Fort Benning. Con trece años, Carson desarrolla su pasión por el piano al mismo tiempo que por la familia Tucker a quienes considera sus protectores. En 1932 contrae friebres reumática, cuyo mal diagnóstico provocará futuras recaídas. A raíz de su lenta recuperación comienza a leer vorazmente y a escribir obras de teatro en connivencia con su hermano Lamar y su hermana Margarita (ambos menores que ella), y acaba su primer relato Sucker.En 1934 Mary Tucker le comunica que su marido ha sido trasladado a Fort Howard, Maryland. Ante su marcha, Carson se siente abandonada y traicionada renunciando a continuar sus estudios de música y marchándose a Nueva York a seguir cursos de escritura creativa en la Universidad.

En 1935 conoce durante el verano en Columbus a Reeves McCullers a través de un amigo común, y los tres forman lo que ella denominaba «un trío». En 1936 enferma y escribe su primera novela, El corazón es un cazador solitario. El 20 de septiembre de 1937 se casa con Reeves McCullers. Años después, cuando le preguntaron el porqué de su matrimonio, ella respondió: «Me casé con él porque fue el primer hombre que me besó.» El 4 de junio de 1940 publica El corazón es un cazador solitario con un gran éxito de público y crítica y la pareja se traslada a Nueva York. En septiembre se separa de Reeves y se traslada a la colonia artística de February House.

En 1941 contrae pulmonía y pleuresía y en 1943 se reencuentra con Reeves quien el 28 de noviembre parte para Inglaterra a la guerra. En 1944 recae enferma de influenza y pleuresía y el 1 de agosto fallece su padre por lo que regresa con su madre y su hermana a Nueva York. El 19 de marzo de 1945, trae el regreso de Reeves de la guerra, contraen matrimonio por segunda vez. En 1946 conoce a Tenesse Williams y decide mudarse junto a Reeves a París donde es recibida con entusiasmo. En 1947 sufre un nuevo shock que paraliza su lado izquierdo y regresan a Estados Unidos donde Reeves sufre de delirium tremens. 

En 1948, a pesar de que la revista Mademoiselle la nombra una de las diez mujeres más importantes de EEUU, Carson se separa de Reeves e intenta en marzo suicidarse para posteriormente reconciliarse. En 1949 Carson descubre que está embarazada pero los médicos la aconsejan no seguir adelante por razones de salud. En 1950 se estrena Frankie y la boda en el teatro con un gran éxito que reporta a Carson grandes beneficios económicos, sin embargo la salud sigue sin acompañarla. Su brazo izquierdo está gravemente atrofiado y recae continuamente con neumonías y pleuresía, a lo que no ayuda su alcoholismo. 

El 19 de noviembre de 1953 Reeves se suicida con barbitúricos en un hotel de París

Carson se embarga en una vorágine creativa con tantos viajes como su salud le permite. En 1957 estrena The Square Root of Wonderful con una crítica tan negativa que se sume en una depresión. Continúa escribiendo hasta que en 1962 se le descubre un tumor canceroso y se le extirpa el seno derecho. El 15 de agosto sufre una hemorragia cerebral que la mantendrá en coma hasta su fallecimiento el 3 de octubre.


4 comentarios:

  1. Muy buena evaluación. Agradezco que le dedicaras un pequeño espacio a "Los doce mortales": no sé de música, así que la conclusión a la que llegaste se me habría escapado totalmente :)

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  2. Muchas gracias, Ariadna. Las narraciones de McCullers están siempre llenas de símbolos, nada está al azar por eso cualquier elemento que aparezca no está ahí por azar o casualidad sino porque con ello la autora quiere contarnos algo, un regalo extra y lo bonito es sacar tus propias conclusiones ;-) Me alegro de que hayas disfrutado con McCullers.
    Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

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  3. Acabo de terminarlo, Raquel. No había querido leer ninguna reseña ni nada que me contaminara mi primera impresión. Me he enamorado de su narrativa, de su simbología, de sus personajes... Tu reseña es magnífica y al igual que el licor de Miss Amelia, me has aportado luz, sobre todo con tu interpretación "de Los doce mortales" y con el apunte biográfico de la autora y el momento en el que escribe este relato. Es un cuento precioso, tierno y duro a la vez, con muchísimas frases para enmarcar (como suelo decir yo), como la referida a los amantes-amados; los melocotones y el corazón de un niño; etc...

    Saludos!

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    Respuestas
    1. ¡Cómo me alegro de que lo hayas leído, Pilar y que te haya enamorado tanto como a mí! Sin duda, es mi relato favorito de McCullers. Y eso que precisamente acabo de terminar "El corazón es un cazador solitario", el que dicen que le lanzó a la fama y que es su mejor relato. Pero para mi La balada es muy especial. Es como esas personas que te caen mejor que otras y no sabes bien por qué jajaja. Me encantó todas las imágenes que usa en él y me pareció que da una auténtica lección de cómo hacer un cuento redondo, perfecto, con todo atado pero a la vez dando al lector la suficiente libertad como para interpretarlo como quiera, según su momento.
      Un abrazo gordo y gracias por tus palabras y por tu visita. ¡Nos leemos!

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