viernes, 17 de febrero de 2017

La librería - Penelope Fitzgerald



Título original: The Bookshop.
Edición: Impedimenta. Enero 2016 (10ª ed.).
Traducción: Ana Bustelo.
Páginas: 181
ISBN: 978-84-937601-4-4
Precio: 18,40€
Calificación: 9/10
"Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsamada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida." (Pág. 57)
Jane Austen escribió en Emma: «La mitad del mundo no puede entender los placeres de la otra mitad». Pues bien, esta frase refleja con exactitud la tensión que existe a lo largo de toda esta novela, una novela corta, que se lee del tirón, muy bien escrita, pero con unos personajes y una trama tan envolvente que pronto te olvidas de las formas para centrarte en el fondo, en lo que la autora nos quiere decir a través de esta historia. ¿Es cierto que si deseas algo con fuerza puede cumplirse? ¿Es cierto que si luchas por un sueño, puedes hacerlo realidad pase lo que pase?
"— (...) No se lo pediría a cualquiera, pero sé que usted no se asusta. 
—¿Cómo lo sabe? —preguntó ella.
—Dicen por ahí que está usted a punto de abrir una librería. Eso significa que no le importa enfrentarse a cosas inverosímiles." (Pág. 20)
El argumento de La librería no puede ser más atractivo para los amantes de los libros: Florence, una mujer de mediana edad, viuda y sin hijos, decide quemar todas las naves y endeudarse hasta las cejas para cumplir su sueño: abrir una librería en su pueblo. Ya desde el primer momento se encontrará con la oposición de varios miembros de la comunidad que mostrarán su desconfianza ante tan descabellado proyecto. La casa está encantada, le dicen; es una ruina, le comentan; ¿una librería aquí? ¿será rentable? le cuestionan. No sólo debe enfrentarse con fuerzas reales, tangibles, sino también con la propia oposición de la casa, que como sacada de un relato de García Márquez o de Isabel Allende, en un guiño al realismo mágico latinoamericano, está habitada por un rapper, un poltergeist, que a base de golpear paredes, tirar libros y retumbar las tuberías, intenta, como si un enviado de las fuerzas de oposición se tratase, expulsar a la librera del edificio. 

 "Resumiendo, se había engañado a sí misma al dejarse convencer, por un momento, de que los seres humanos no se dividen en exterminadores y exterminados, y que los exterminadores tienden a colocarse en la situación dominante en cuanto pueden. La fuerza de voluntad es inútil si no se va a algún lado." (Pág. 49)
Poco a poco, los vecinos del pueblo irán posicionándose en un bando o en otro. Algunos de forma honesta, otros para aprovecharse del frágil carácter de la librera, quien no pasa por un buen momento personal, se acercarán a ella ofreciéndole ayuda. También habrá quien manifieste abiertamente su desprecio hacia este proyecto en aras de un bien común superior. La valiente decisión de la librera de incluir en su catálogo Lolita de Nabokov complicará aún más su inestable situación.
"—Estuve muy felizmente casada, ya que me lo pregunta —dijo Florence—. (...)
—¿Y era usted feliz?
—Le quería, e intentaba entender su trabajo. A veces pienso que el hombre y la mujer no son precisamente lo más adecuado el uno para el otro. Aunque algo debe haber, por supuesto." (Pág. 34)
Si algo me llamó la atención del libro fue la ausencia de risas. Apenas vemos a Florence sonriendo, ni siquiera intentarlo. No es un libro alegre, la verdad. Florence se presenta como una mujer un poco perdida en su vida, hastiada de la sensación de no haber sabido aprovechar su tiempo y desesperada por encontrar un sentido a su día a día, una ilusión. Sin embargo, su carácter luchador no se ve compensado con un carácter conciliador. Está tan harta de fingir que intenta por todos los medios ser auténtica, huír de la hipocresía y seguir teniendo fe en que el esfuerzo y el sacrificio tendrán su recompensa. En definitiva, una idealista.
"En los últimos meses no había sido poca la influencia que habían ejercido la una sobre la otra. Si Florence se había hecho más resistente, Christine se había hecho más sensible." (Pág. 93)
En su lucha cuenta con la ayuda de Christine, una niña de diez años que haciendo de voz de la conciencia, su Pepito Grillo particular, dará el toque realista pero también más pesimista a toda la situación que provoca la apertura del establecimiento. Esa niña, perteneciente a una humilde familia numerosa, muestra más resolución y carácter ella sola que la propia Florence en toda la novela. Pues si bien Florence comienza con determinación ésta se va desgastando poco a poco por la oposición de un sector del pueblo, que recurre a todo tipo de artimañas legales de dudosa moralidad, y por la constancia del rapper. Christine resulta un personaje tan fascinante en sí mismo que se merecería una novela para ella sola. Se nota que Christine me ha resultado mucho más simpática que Florence, ¿verdad? El episodio en el que ella sola se enfrenta a Violet Gamart, la cabecilla del sector de oposición a la librería, es uno de los pocos momentos de satisfacción que hace que el lector aplauda entusiasmado creyendo que aún hay una posibilidad de que los soñadores ganen...
"—No creo que los hombres sean mejores jueces que las mujeres —dijo Florence—. Pero pasan mucho menos tiempo lamentándose de sus decisiones." (Pág. 121)
Junto a ese grupo de oposición a la librería y al otro de apoyo a la misma hay un tercer grupo cuya influencia puede pasar desapercibida pero que no hay que infravalorar: lo que yo llamaría el grupo de los pasivos. La autora no hace referencia directa al mismo pero el lector percibe su existencia a través de esos vecinos que visitan la librería, que silenciosamente acuden allí a comprar sus obras, que seguramente cuando se encuentren por las tranquilas calles del pueblo comentarán las novedades que han llegado o la intención de pasarse a echar un vistazo. Un grupo silencioso que no se posiciona y que con su indiferencia, su pasividad, permiten que la acción transcurra sin intervenir en ella. Con la misma parsimonia con la librería aparece y se adaptan a ella permiten que su existencia se ponga en riesgo sin hacer nada para evitarlo. ¿No es ese un claro ejemplo de lo que sucede en el día a día? La falta de compromiso, la ausencia de un espíritu de lucha, el seguir cada cual con su vida... la indiferencia rellena de forma invisible los titulares de periódicos y de noticias de actualidad.
"11 diciembre 1959
Estimado Sr. Thornton,
¡Cobarde!
Sinceramente,
Florence Green" (Pág. 129) 

En conclusión, un libro precioso cuya reflexión permite ir más allá del propio libro y hacerla extensiva a nuestra vida y a lo que nos rodea. Una novela deliciosa que se desarrolla en un entorno aparentemente idílico, sólo aparentemente, pues la lucha por el poder que en los círculos pequeños adquieren formas visibles (e invisibles) y por el mantenimiento del statu quo flota como un rapper en el ambiente, rompiendo la calma que podríamos encontrar en él. No apto para leer si estás en un momento "triste". Mejor reservarlo para un momento "alegre" donde poder apreciar mejor su belleza y su realismo (¿o su pesimismo?). Ahí queda flotando la pregunta cual rapper...

Un apunte biográfico sobre la autora. Penélope Fitzgerald.



Penélope Knox nace en Lincoln (Inglaterra) el 17 de diciembre de 1916 en el seno de una familia de fuertes creencias religiosas, obispos incluídos, y una excelente formación intelectual -su padre era editor del Punch, revista ilustrada británica de humor y sátira-. No era, sin embargo, una familia acomodada y Penélope recuerda al hablar de su infancia que la única estancia cálida de la casa era el estudio de su padre.

Tras finalizar sus estudios en Oxford trabajó para la cadena BBC durante la Segunda Guerra Mundial. 

En 1941 contrae matrimonio con Desmond Fitzgerald, soldado irlandés al que conoció ese mismo año en una fiesta, y de esta unión nacieron tres hijos. 

En la década de los 60 enseña en la escuela de Arte Dramático Italia conti Academy, donde impartió clases hasta los setenta años. 

Escritora tardía, comienza a los 58 años, en 1975, con la biografía de Edward Burne-Jones, pintor prerrafaelita del s. XIX. En 1976, tras la muerte de su marido, retoma la escritura y en 1977 publica The Knox Brothers, biografía de sus padres y de sus tíos en la que ella no aparece, y The Golden Child, una novela policíaca con tintes cómicos que escribió en su momento para entreter a su marido en las últimas etapas de su enfermedad.
También trabajó en una librería en Southworld, Suffolk, experiencia que inspiró el libro que aquí estamos comentando y por el cual fue finalista del Booker Prize en 1978. 

Mujer original, vivió en una casa fluvial en Battersea, sobre el Támesis, que inspiraría su obra A la deriva (Offshore) por el que ganó el Booker Prize en 1979. Biografías, novelas históricas, románticas y costumbristas, abultan la dilatada carrera de esta mujer que es un ejemplo de que la experiencia de la vida puede hacer que una vocación tardía también resulte de gran interés.

En 1996 recibe el Heywood Hill Literary Prize por su trayectoria literaria, en la que se le ha comparado con Jane Austen y Walter Scott.

El escritor británico Julian Barnes dijo de ella que era "la mejor novelista de su tiempo".
 
Fallece en Londres el 28 de abril de 2000

Fuentes:
https://www.theguardian.com/news/2000/may/03/guardianobituaries.books. 
https://www.theguardian.com/books/2008/jul/26/fiction


6 comentarios:

  1. Tengo pendiente esta lectura desde hace un par de años. Y por eso no quería leer tu reseña, porque suelo preferir no saber mucho acerca de una lectura pendiente. Pero al final, ya ves, he caído jejeje. Me ha encantado la reseña, tan llena de sensibilidad como siempre, y se agradece que desveles lo justo para abrir apetito de Fitzgerald. Espero que este 2017 sea el año en el que la lea. Por cierto, Isabel Coixet va a estrenar este año la adaptación cinematográfica de esta novela. Buen finde!

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    1. Me alegro de que hayas caído y la hayas leído pero me alegro aún más de haber resistido la tentación de meter más spoilers ja, ja, ja. Es una obra que merece la pena y que además se lee muy rápidamente así que, aprovechando que van a sacar la adaptación cinematográfica (y encima de Isabel Coixet, ¡que me encanta!) sería estupendo que la leyeses antes de ir a verla y así comparar. Creo que el libro da mucho de sí a pesar de la aparente sencillez de su argumento y tengo curiosidad por saber cómo Coixet lo enfoca.
      Un abrazo muy gordo y gracias por pasarte por aquí. Tus comentarios siempre me alegran el día.

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  2. Puede que la trama sea tan absrobente que uno se medio-olvide de lo bien que está escrita la novela, pero a mí las citas que nos has dejado me han fascinado. Y como considero tan importante en un libro lo que nos cuenta como cómo nos lo cuenta, y creo por lo que comentas sobre los personajes y el ambiente en el que se desarrolla que éste en concreto destaca por ambos aspectos, me lo apunto.
    Besos

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    1. Es el primer libro que leo de esta autora pero, sin duda, no será el último. Tiene una prosa muy fluida con la que logra embellecer y dar una gran complejidad a un tema tan "sencillo" como es la apertura de una librería. Creo que te va a gustar mucho pues me parece un libro muy redondo tanto por sus personajes (tan distintos y con un entramado psicológico muy sutil pero decisivo para la trama), su ambientación (¿quién puede resistirse al encanto de un pequeño pueblo pesquero inglés?) y su voz narrativa. ¡Ya me contarás tus impresiones cuando lo leas!
      Un abrazo y gracias por leerme <333

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  3. Como me retrase un poco más en leerte, acabo recopilando tus reseñas en un libro para añadirlo a las lecturas pendientes!! xDD
    Bueno aquí me tienes, para retomar las buenas costumbres! entre que me funcionan mal las notificaciones y que el twitter con la última actualización del móvil no me funciona bien...así ando ...
    El caso, La Librería! no sabes lo que me ha gustado tu reseña!!! Tengo a Penélope pendiente desde que Emma me habló de él...y ya te leo a tí, y me pregunto qué narices hago sin leerla aún... Además la edición de Impedimenta (amor por esta editorial) es una maravilla!! ^^
    Un besote enorme Raquel!! :D

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  4. ¡Qué gusto leerte por aquí! Me alegro de que te haya gustado la reseña, y si encima Emma ya te había hablado de este libro creo que tiene avales suficientes para que te lances a leerlo. Tengo ganas de leer algo más de ella. No sé cómo explicarlo. Tengo la sensación de que es una de esas autoras que profundizan y que te marcan sin necesidad de contar grandes dramas sino con su forma de narrar, los ambientes que crea, las reflexiones que suscita en el lector... Me recordó un poco a Iris Murdoch en su densidad calmada, en su tono pausado que las convierte en una de esas escritoras inolvidables a las que apetece volver.
    Muchísimas gracias por pasarte por aquí, Ana.
    Un abrazo gordo.

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