lunes, 13 de febrero de 2017

Retrato de un amigo - Natalia Ginzburg



Cesare Pavese
Título original: Ritratto d´un amico. [Incluído en el libro Las pequeñas virtudes]
Edición: Acantilado. Febrero 2002 (1ª ed. Séptima reimpresión Junio 2016).
Traducción: Celia Filipetto
Páginas: 25-35
ISBN: 978-84-95359-66-7
Precio: 14,00€
Calificación: 10/10
"No hay cines nuevos. Siguen estando los antiguos, con los nombres de entonces: nombres que al repetirlos vuelven a despertar en nosotros la juventud y la infancia". (Pág. 25)
Nombres que se graban en el cerebro de la Ginzburg, como las frases que sus padres repetían conformando ese Léxico Familiar, al que la autora tanto se aferra buscando sus raíces, su arraigo. Natalia consigue en este pequeño ensayo llevar a su máxima expresión la imagen literiaria, sirviéndose de la descripción de la ciudad en la que pasó gran parte de su infancia y su juventud. A partir de ese paisaje invernal, su niebla cubriendo las avenidas, el sol tenue que a veces consigue infiltrarse tiñiendo de rosa y lila la nieve, el olor de las mañanas a estación y hollín, crea una potente imagen mental evocando los cinco sentidos y disparando las respuestas emociones que suscitan en ella el recuerdo de la ciudad y el recuerdo de su gran amigo. 

Una vez más, Natalia renuncia a facilitarnos la tarea con nombres o topónimos pero a quien conozca un poco su obra no le resulta difícil reconocer en este relato la ciudad de Turín, y la figura de uno de los grandes de la literatura italiana del siglo XX: Cesare Pavese. Turín es triste; Pavese era un hombre triste. Turín es melancolía; Pavese era melancolía.

Pavese era un hombre de carácter complicado, difícil de tratar, pero aún así consigue rodearse de un reducido grupo de fieles amigos que intentan compartir con él sus días larguísimos, y que toleran su carácter huraño y cortante frente al cual ellos quieren deslumbrar, ser más inteligentes y captar su atención, lo cual es difícil porque Pavese era una persona cínica y reservada sin aparente capacidad de asombro.
"(...) le gustaba saberlo siempre todo, y no nos daba nunca la satisfacción de contarle algo nuevo". (Pág. 30)
Cesare y ella comienzan su amistad cuando Natalia se casa con Leone Ginzburg, amigo desde la juventud de Cesare. Así mismo, tras la muerte de Leone, Natalia y Cesare continuarían forjando su amistad llegando a trabajar juntos en la mítica editorial Einaudi, fundada por Leone Ginzburg y por Giulio Einaudi, amigo común de ambos. Muchos años trabajando juntos en la editorial Einaudi, muchas veladas fumando y bebiendo, hablando sobre literatura, sobre la vida, el amor y el desamor. Hay quien apunta que pudieron ser amantes. Lo que está claro es que Natalia siguió sintiendo por él un afecto profundo incluso después de su muerte.

Dicen que cuando hablas de alguien dices más de ti mismo que de la persona referida y eso pasa también con Ginzburg en este relato. En 1957 Natalia visita Turín y tras salir de la estación de trenes de Porta Nova se dirige al hotel Roma situado en la plaza porticada de Carlo Felice, donde se había suicidado Pavese siete años antes. Ginzburg solicitó ver la que había sido su habitación. La 346. Al abrir la puerta comprobó que allí nada había cambiado, que la habitación seguía intacta. Y Natalia Ginzburg se echó a llorar.

Y después escribió este relato, un relato de amor y de cariño pues a pesar de los esfuerzos de Natalia por mantener su tono aséptico y distante no puede evitarlo y muestra sin tapujos su fragilidad e inseguridad pero también su lealtad inquebrantable, su generosidad con los amigos. No habla de él con compasión, no porque ella no sea compasiva sino porque no quiere que nosotros sintamos pena por él sino admiración y que entendamos un poco los demonios que ocultaba a veces, exteriorizaba otras. Natalia nos transmite con ese tono frío y escueto que la caracteriza la impotencia que sentía, ella y el resto del grupo de amigos, por no saber cómo ayudarle, por intuir que esos demonios iban a terminar por hundirle en una niebla de la que no podría escapar y aún así, saber que no podía hacer nada por evitarlo. Se intenta consolar pensando ¿podríamos haber hecho algo por él? Su respuesta:
" Era incapaz de gozar de las cosas y amarlas en cuanto las tenía. Decía que conocía tan a fondo su arte, que ya no le ofrecía ningún secreto y, como no le ofrecía ningún secreto, ya no le interesaba. Nos decía que ni siquiera nosotros, sus amigos, teníamos ya secretos para él y que lo aburríamos". (Pág. 33)
La noche del domingo 27 de agosto de 1950, después de la cena, el camarero del Albergo Roma, un poco preocupado porque no ha visto desde la noche anterior al cliente de la habitación 346, se decide a llamar a su puerta. Nadie contesta. Forzándola entra y ve al hombre tumbado en la cama, vestido y sin zapatos. Cesare tenía 41 años cuando decidió quitarse la vida con somníferos aprovechando que ninguno de sus amigos se encontraban en Turín. En su mesilla tenía Los diálogos con Leucó, uno de sus libros más queridos, y en su primera página había escrito: «Perdono tutti e a tutti chiedo perdono. Va bene? Non fate troppi pettegolezzi. Cesare Pavese» (Perdono a todos y a todos pido perdon. ¿Vale? No chismorreen demasiado).

¿Quién es Cesare Pavese? 


Cesare Pavese nace en Santo Stefano Belbo, en Piamonte, el 9 de septiembre de 1908. En 1914 su padre fallece de cáncer cerebral, lo que le marcó profundamente. Su madre intentará compensar esa ausencia educándole de forma rígida y severa. Se traslada a Turín para cursar estudios en Literatura en el Liceo Massimo D´Azeglio. Allí, conoce a los que serán sus grandes amigos de toda la vida. Con ellos formará un grupo de intelectuales y activistas políticos fuertemente comprometidos en la lucha contra el régimen fascista de Mussolini. Estos amigos eran: Norberto Bobbio, Piero Gobetti, Giulio Einaudi y Leone Ginzburg. 

A pesar de tener un gran éxito entre las mujeres tendía a enamorarse de aquellas que no le correspondían. Algunos biógrafos señalan que el comienzo de sus dolorosar relaciones con la mujeres se encuentra en la muerte de su padre cuando éste, ya moribundo, pidió a su esposa poder ver a una vecina de la que siempre había estado enamorado. Su esposa se negó y esta imagen del suceso trascenderá la memoria de Cesare niño.

De su adolescencia siempre recuerda cuando tuvo que esperar bajo la aciaga lluvia a una bailarina con la que se había citado a la salida del teatro en el que actuaba. Ella nunca acudió pues huyó por la puerta trasera para evitar el encuentro.

En 1935 le detienen "por ayudar a la mujer de voz ronca" de la que estaba enamorado. Esta mujer desempeñaba importantes labores clandestinas en el Partido Comunista y le pide que reciba la correspondencia de su ex novio preso por motivos políticos en Roma y él accede. La policía fascista sigue la ruta de las cartas e incrimina al poeta, lo que le lleva primero a la cárcel y después al destierro, confino, en Calabria. Durante su encarcelamiento comienza a escribir El oficio de vivir, diario literario y existencial que continuará hasta el final de su vida. Italo Calvino, otro de los grandes de la literatura italiana, que trabajó con él en la editorial Einaudi, diría: "Pavese quería darnos con su diario un testimonio del antiguo lado trágico de la vida humana del cual nadie escapa". 

Al dolor de la prisión se le une el dolor sentimental al descubrir que la mujer, "ella", "Tina", "la señorita estudiante de matemáticas", Battistina Pizzardo, se ha casado con su ex novio, Altiero Spinelli. En el destierro se publica su primer libro de poemas Labore Stanca en el que describe a esta mujer que no le amó.

Llamado a filas se le dispensará por su asma. Desde mediados de 1943 hasta la liberación de Italia se refugia primero en casa de su hermana, seis años mayor, y luego en un colegio de la orden de los Somascos, sin contacto con los acontecimientos que sacuden a Italia mientras que el resto de sus amigos se unen a la Resistencia, convirtiéndose en partisanos. En su obra La casa de la colina se enfrenta al conflicto personal que le supuso su elección frente a la de sus amigos, muchos de los cuales, Leone incluído, murieron por su lucha. 

Al terminar la guerra regresa a Turín a vivir a casa de su hermana y se afilia al Partido Comunista. Continúa escribiendo sobre los temas que más le interesaban: la soledad, el amor, el sexo, la amistad y la muerte. Respecto a la soledad escribiría en su diario que "todo el problema de la vida es éste: cómo romper la propia soledad, cómo comunicarse con otros". Su respuesta fue la literatura. Continúa su tarea como traductor y lector para Einaudi y allí vuelve a enamorarse de la mujer equivocada: Bianca Garuffi, otra escritora.

A pesar del gran éxito literario que obtuvo en vida, éste nunca le satisfizo pues fue más poderosa la derrota sentimental. Su último amor, el que le sumió en la profunda depresión de la que ya no pudo salir, fue la actriz norteamerica Constance Dawling, quien le abandonó para casarse con otro. A ella le dedicó el verso : "Vendrá la muerte y vendrá tus ojos".

El sábado 26 de agosto de 1950 Cesare deja la casa de su hermana María con un maletín que únicamente contenía un libro para no regresar nunca más.  



Entrada creada en el marco de la iniciativa de Adopta una Autora, proyecto que tiene como objetivo, tal y como indica su nombre, adoptar una autora (que conozcas, quieras conocer y, sobre todo, desees dar a conocer) independientemente de su raza, religión, orientación sexual, época o temática. Un proyecto sumamente interesante sobre el que podéis obtener más información en su blog https://adoptaunaautorablog.wordpress.com. ¿Se animan?

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