jueves, 13 de julio de 2017

Solo para mujeres - Marilyn French



Título original: The Women´s Room.
Edición: De Bolsillo (Enero 2013)
Traducción: Iris Menéndez
Páginas: 750
ISBN: 978-84-9989-978-7
Precio: 10,95€
Calificación: 9/10

Lo que más me ha gustado: Marilyn French no tiene pelos en la lengua. Leo las historias que cuenta y es como si escuchase la historia de muchas mujeres de mi familia, de mis amigas, de mujeres que he ido encontrando en mi vida. Mujeres que a veces nos caen bien, a veces mal, mujeres de carne y hueso con opiniones con las que a veces coincidimos, a veces discrepamos, heroínas y antiheroínas, mujeres como tú y como yo que no se limitan a sacar brillo a la superficie de las cosas sino que abren cajones y desempolvan ideas para profundizar en ellas. Mina, Val, Iso... siempre me acompañarán.

Lo que menos me ha gustado: Como la gran mayoría de libros largos, (este libro lo leí en la iniciativa de #Tochogate2017 de @criscanread y su precioso blog shecanread.com) contiene ideas que se repiten y que pueden ralentizar la trama, así como personajes que aparecen y desaparecen sin dejar rastro. Mi consejo: leedlo con un cuadernito al lado tomando notas de nombres y personajes, sobre todo al principio. 
«(...) los hombres que he conocido no se han dedicado especialmente a matar, no son extraordinarios en la cama y han ganado dado dinero solo en cantidades moderadas (...) son simple y llanamente aburridos. Tal vez ese sea el precio de estar en el lado de los ganadores. Porque a las mujeres que conozco las han jodido, literal y metafóricamente, y son estupendas.» (Pág. 313)
Cuando pensamos en libros (o en series de televisión) que hablan sobre un grupo de mujeres, es inevitable recurrir a estereotipos tales como "amigas" que se enamoran del mismo hombre y se enfrentan entre ellas, "amigas" que compiten por ser la más popular o "amigas" que se critican por diferencias a la hora de entender la maternidad o el amor. La competitividad, la inseguridad, la autoestima baja, la deslealtad parece que han ido siempre unidas de forma indisoluble a muchas historias de mujeres. No es el caso de este libro publicado en 1977 y que reivindica dos aspectos admirables: la superación personal de sus protagonistas y la sororidad. Fueron mis libreras, como no, de @Lib_Mujeres, quienes me recomendaron este "clásico del feminismo de una categoría literaria magnífica" y que ya he incorporado a mis "clásicos particulares". 
«Porque habían hecho que se sintiera invisible. Y cuando lo único que se tienes es una superficie invisible, la invisibilidad es la muerte. Algunas muertes duran eternamente, repitió para sí, al entrar en el aula». (Pág. 27)
Anuncio (real) de vitaminas de los ´50.
El libro comienza con Mira, la protagonista, llorando en un baño de la Universidad. A partir de ahí la narradora va desgranando la historia de esta mujer que va pasando por diversas etapas vitales: así, de ser una adolescente inquieta y rebelde que se negaba a casarse, pasa a contraer matrimonio con un hombre que desdeña sus inquietudes intelectuales y sus necesidades tanto personales como sexuales. Inmersa en un matrimonio monótono y típicamente americano (aspiradora y recetas de tartas incluidas), Mira sustituye la palabra libertad por la de madurez y aspira a convertirse en ese prototipo de mujer ideal de anuncio de los años 50, hasta que, abandonada por su marido, comienza el camino por reencontrarse consigo misma, perseguir sus sueños de adolescencia de gozar de un cuarto propio y descubrir quién es realmente, una vez que se despoja de la identidades con que le han etiquetado, como si fuese una cabeza de ganado, a saber, primero esposa, segundo madre, tercero ama de casa.
«No tenía más opción que protegerse de un mundo que no comprendía y que, simplemente por ser mujer, era incapaz de afrontar. Existían el matrimonio y el convento. Se retiró a uno de ellos como podría haberse retirado al otro, y lloró durante la boda. Sabía que renunciaba al mundo, al mundo que un año antes había titilado repleto de estímulos y fascinación. Le habían enseñado cuál era su lugar. » (Pág. 34)
A lo largo de dos décadas, la de los 50 y los 60, caminamos de la mano de Mira no solo por su propia historia femenina (la historia de miles de mujeres) sino también por la de esa época en la que el feminismo, los movimientos pacifistas y hippies, la entrada de la mujer en Universidades y círculos intelectuales, luchaban por hacerse un hueco tras la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la Guerra de Vietnam. Un repaso de la historia de esa época fascinante que Mira nos sirve con copas de Bourbon saboreadas a última hora de la noche (en ese momento de paz en el que los niños duermen y la ciudad está en silencio, a la espera de que los pensamientos rellenen huecos) y con conversaciones entusiastas y apasionadas con sus tribus de amigas, primero típicamente burguesas (en la etapa en la que estaba casada) y posteriormente feministas (en la etapa universitaria de Harvard). En todas ellas las mujeres, juntas, planifican cómo sobrevivir a un marido infiel, a unos deseos sexuales insatisfechos, a los problemas económicos, a unos hijos exigentes, a un futuro incierto.
«Mira siguió sentada y una frase surgió en su mente: "Piden demasiado. cuesta demasiado". No estaba segura de cuál era el coste; lo denominó "yo misma".» (Pág. 39)
Imagen manifestación contra Guerra Vietnam. (1967)
Iso es una mujer lesbiana de espíritu libre que se enamora sin ataduras por el miedo a que nadie permanezca a su lado; Val es una feminista radical, madre soltera, que reivindica el compromiso político y social hasta el punto de dejarse la vida en ello; Kyla se debate entre el querer y el deber; todas ellas forman con Mira el eje de una comunidad femenina en la que el apoyo, la honestidad y la ausencia de prejuicios son esenciales en la búsqueda de su reconciliación con la vida. Al igual que también lo fueron las amigas de Mira durante su época de casada: Natalie, Adele, Linda, Bliss... amigas con las que evitaron suicidios, superaron desengaños, engaños y frustraciones, aburrimientos, compromisos y vacíos existenciales, y para las que la nueva lavadora, secadora o nevera, así como la píldora, fueron «una pequeña liberación de la esclavitud». 
«—Detesto las discusiones sobre feminismo que acaban planteando quién friega los platos — respondió.
Yo también. Pero al final siempre están los malditos platos
». (Pág. 102)
¿Cómo compatibilizar la identidad de una misma con las expectativas sociales? ¿Es eso posible? ¿Cómo despojarse de los disfraces con que nos visten por el hecho de nacer mujer para descubrirnos a nosotras mismas? Marilyn French responde a estas y otras preguntas en este novela de carácter autobiográfico en la que se nutre de sus propias experiencias y, especialmente de dos hechos que la marcaron en su posicionamiento como feminista: su matrimonio con un hombre que la anulaba como mujer y su lucha por manejar el trauma que supuso la violación de su hija.
«Sean lo que sean en la vida pública, cualesquiera que sean sus relaciones con los hombres, en sus relaciones con las mujeres todos los varones son violadores, y eso es lo único que son. Nos violan con los ojos, con sus leyes y con sus códigos». (Pág. 691)
Marilyn French. 
Marilyn nace en Brooklyn en 1929 y en 1950 contrae matrimonio con Robert M. French, un abogado con el que tuvo dos hijos: Jamie y Robert (de su hijo Robert llegó a decir que constituía su única esperanza en el sexo masculino, en una etapa en la que su descontento por los hombres era notable, tal y como deja entrever en este libro). Tras ser abandonada por él decide retomar sus estudios universitarios y en 1968 se doctora por Harvard. Mujer de carácter decido y fuerte, declaró que su meta en la vida era cambiar las estructuras económicas y sociales y conseguir un mundo feminista. Falleció en 2009 sin haberlo conseguido. Sin embargo, su lucha abrió el camino a muchas generaciones, con Solo para mujeres rompió convenciones literarias, rupturas que como ella dice en el prólogo, «se castiga en algunas sociedades con la pena de muerte», habló sin prejuicios de temas femeninos tabúes y sigue siendo una inspiración a día de hoy, y por siempre, gracias a sus brillantes razonamientos, sus ideas bien hiladas, su sabiduría y la coherencia de sus planteamientos.
«La palabra griega alétheia, verdad, no significa lo contrario de falsedad. Significa lo contrario de léthé, olvido. La verdad es lo que se recuerda.» (Pág. 744)
Un último apunte: el título original del libro, Women´s Room, poco tiene que ver con esa traducción al castellano de Solo para mujeres que da lugar a una etiqueta (tirón de orejas para quien lo tradujo) que, en mi opinión, desmerece al contenido y hace que se pierda ese homenaje sutil a A Room of One´s Own de Virginia Woolf. Al preguntar a Marilyn French si el libro estaba basado en hechos reales o era producto de su imaginación ella contestó que tras escuchar los cientos de historias que las mujeres de su entorno y de su comunidad le habían contado decidió escribir un libro sobre las mujeres, tal cual, de forma directa y clara, sin censuras ni remilgos, con sus experiencias de verdad, y con las suyas propias. Mucha gente le dijo: nunca conseguirás que te lo publiquen. Fruto de ese trabajo salió este libro. Si os interesa, podéis ver la entrevista a esta magnífica mujer, a la que cada vez admiro más, en Youtube. 

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo contigo Raquel! qué título tan poco acertado la verdad, cambia totalmente el sentido y el por qué...incluso yo misma viendo ese "sólo para mujeres" hubiera desconfiado completamente del contenido... peeero menos mal que estás tú y la Librería mujeres para llamarnos la atención sobre estas lecturas ...
    Me encanta el tema del libro! así que se viene directamente a mi lista (ya tengo una libreta exclusiva para tus recomendaciones jejej)

    Cuando leí este párrafo "Cuando pensamos en libros (o en series de televisión) que hablan sobre un grupo de mujeres, es inevitable recurrir a estereotipos tales como "amigas" que se enamoran del mismo hombre y se enfrentan entre ellas, "amigas" que compiten por ser la más popular o "amigas" que se critican por diferencias a la hora de entender la maternidad o el amor. La competitividad, la inseguridad, la autoestima baja, la deslealtad parece que han ido siempre unidas de forma indisoluble a muchas historias de mujeres" no dejaba de pensar que esto es lo que siempre se ha fomentado desde el patriarcado y lo vemos tanto series, cine o literatura adulta como en el contenido dirigido a les peques...crecemos con esos "prejuicios" y los roles se perpetúan por esos estereotipos tan rancios... (ya sabes el divide y vencerás en todo su esplendor), está claro que hay sectores en los que la sororidad no interesa, por eso creo que series como Big little lies rompe el esquema y es tan buena, porque el grupo de mujeres que lo protagoniza son completamente diferentes entre ellas, incluso no se llevan bien pero a la hora de la verdad ahí están, unas para otras.....
    He disfrutado muchísimo con tu reseña amiga! a ver si en mi próxima ruta literaria me lo traigo conmigo jejeje
    ¡Un besazo!

    PD: ¡qué ritmo lector llevas! Se me acumulan tus reseñas! xDDD

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